¿ Y por qué no ?

Me habían traído de vuelta a la realidad.

Cogí mi maletín, la chaqueta y con una sonrisa forzada salí de aquel despacho. Mientras caminaba hacia el coche, a un aparcamiento de tierra en medio de la nada y con un frío intenso propio de la zona, no sabía muy bien que había pasado. Estaba seguro de mi idea de lo que debería ser la formación antes de entrar en ese despacho y ahora tengo un montón de sentimientos enfrentados.

Mi idea de formación contra la rentabilidad de los negocios, mi convicción de la rotura de los roles tradicionales contra la estructura encorsetada de una empresa que busca sobrevivir.

Casi saliendo de los aparcamientos comenzó a llover, raro era que no lo hubiera hecho antes. Conducía con la mente en blanco, me habían dejado descolocado. Las gotas de agua chocaban contra el cristal que los limpiaparabrisas se esforzaban en mantener nítido, sin saber que yo no estaba viendo la carretera. Por inercia llegue a dos calles más allá de mi casa donde aparqué. Caminaba cabizbajo, mojándome y sin sentir el frío que los 8 grados y la brisa leve envolvían mi cuerpo.

Solté el maletín en el sillón y me tumbe en la cama, mi estado de ánimo no me permitía ingerir alimento, que por otro lado hubieran venido caído del cielo para soportar el frío intenso que hacía. Cerré los ojos. Un rayo de sol que entraba por la ventana hizo que me sobresaltara y me trajera a la realidad. Había pasado la noche. El día había  tocado a mi puerta y como no le contestaba nadie se tomo la ligereza de entrar.

Un fin de semana largo, meditando, pensando… me propuse no renunciar a mis ideales teniendo muy en cuenta que no tenía el apoyo que necesitaba.

Podría contar lo que pasó los siguientes meses como algo así…

En alguno de mis paseos por esos rincones favoritos, sin quererlo me fijé en un pequeño agujero de una pared. Había pasado hacía tiempo por allí y no lo había visto. Incluso había pasado hacia unos meses antes y seguía sin percatarme,  pero  ese día llamó mi atención.

Por mi condición de curiosos, asomé la cabeza y me encontré un solar enorme lleno de margaritas con una vereda que llevaba a una pequeña casa. Al principio dudé de entrar, no sabía si realmente vivía alguien allí o si la casita tenía dueño o, peor aún, si ese dueño le gustaba o no que invadieran su intimidad… pero ese jardín frondoso me incitaba a entrar.

Primero metí la cabeza por aquel agujero, luego los hombros y finalmente, mis dos pies pisaron aquella suave tierra donde las margaritas crecían a sus anchas desplegando toda su hermosura.

Tembloroso pero decidido, comencé a caminar por el sendero que llevaba a la morada.

De repente, una sensación rara. Sentía como algunos ojos vigilaban mis movimientos y empecé a titubear. Ya no sabía si seguir adelante o retroceder y volver a salir del jardín, pero su hermosura no me dejaba huir, me había cautivado.

Cual valiente caballero de armadura de oro, levanté mi cuello, erguí mis hombros y con paso firme seguí hacia delante, pero los ojos seguían estando presentes. En un momento de reflexión cambié de estrategia, pensé…. “si me adentro sigilosamente conseguiré llegar a la casita sin que nadie se dé cuenta.”

Rápidamente mi valentía de caballero se convirtió en estrategia de guerrillero, cambie mi armadura por un camuflaje de follaje. Mi cuerpo erguido se arrodilló para intentar gatear, la ruidosa armadura se tornó en el sonido de las plumas de un ave. Con todo ello conseguí avanzar rápidamente. Los ojos desaparecieron y con cada movimiento, recorría mas camino.

Mi interior deseaba levantarse y convertirse en caballero, demostrar a todo los que querían mirar que yo estaba allí y que caminaba hacía mi objetivo. Deseaba que todos esos ojos supieran lo que hacía y por qué lo hacía. Deseaba gritar fuertemente ” si soy yo el que camina por la vereda, el que pasa sus dedos por los pétalos de las margaritas, el que ha pisado la tierra suave donde crecen” pero sabía que eso provocaría que mi objetivo se alejara cada vez más con el peligro de perderlo.

Pero ¿merece la pena seguir agachado por miedo a ser descubierto?

Pesa más mi deseo de seguir que mi manera de conseguir.

“La sociedad nos puede vetar, los intereses nos pueden frenar, la inexperiencia nos puede limitar, pero nunca dudes de  tus convicciones y persigue tus sueños por más inverosímiles que te los hagan ver.”

Autor Pedro Báez Díaz (@pedrobaezdiaz)

Pedro Báez Díaz (@pedrobaezdiaz) has written 105 post in this blog.

Máster Executive, Community Management y Dirección de Redes Sociales en la Empresa por la Universitat d’Alacant. Técnico Superior de Informática de Gestión. Manager del CIDECAN, Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial de Canarias. Profesor de Tecnología de la Información y la Comunicación en Bricham International University y European School of Management of Tenerife (BBA y MBA) y Profesor titular de los cursos “Las redes sociales para la empresa” y "El Blog profesional" en CEOE. Director Académico y profesor de Programa Superior de Gestor de Redes Sociales y Comunidades Digitales de la Escuela Superior de las islas canarias (ENIC). Dinamizador y Gestor de Redes Sociales (marcas, productos, empresas y personas). Experto en Formación e-learning y b-learning en entorno moodle. Administrador de sistemas del Centro Comercial El Trompo y de Construcciones Industriales de Tenerife (COINTE). Ponente especializado en la creación del “Yo DIgital” y “La actividad de las empresas en las redes sociales” con las que participó el “Proyecto Alóngate”, “I Encuentro Sectorial de Social Media en Canarias”, “Martes Digital del Instituto ISIE”, “Ayuntamientos 2.0″, “Adejetec 2012 y 2013″ y en la Tenerife Lan Party 2k12, 2k13 y 2K14 @pedrobaezdiaz

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