10 minutos.

10 minutos, solo me bastaron 10 minutos para darme cuenta de que existía una incongruencia total.

Los nervios iniciales no me dejaron ver. Cuando mis manos empujaron la puerta que abría mi clase, se mostraba ante mi un aula tradicional, con sus mesas, sus sillas, su pizarra, su mapamundi, sentí que era la mejor clase del mundo. No podría estar en otro lugar mejor, hasta el color amarillento de las paredes me parecía el color exacto. Si, una clase perfecta para impartir cualquier materia que no fuera informática. ¿ dónde estaban los ordenadores ?. Un desconcierto total me invadió. Mis apuntes perdían fuerza, mi discurso inicial se apagaba.

Pensaba hablarles de la importancia que estaba tomando la informática en el mundo empresarial a personas que nunca habían tocado un ordenador y en aquella clase seguirían sin tocarlo. Les miraba a la cara y veía sus ojos brillantes, sin parpadear, atentos a mis movimientos y esperando mis palabras.

Siempre me han hablado de que en situaciones extremas el ser humano agudiza en ingenio y creo que es verdad, ese día capeé el temporal como pude.

Acabé mi clase frustrado, nunca me hubiera imaginado que tendría que trasmitir mis conocimientos en informática en una clase donde no había ordenadores ( paradojicamente ahora trasmito a mis alumnos que la informática no es solo sentarse delante de un ordenador).

Finalicé mis dos horas de clases y sin pensármelo ni un momento cogí mis cosas y comencé a recorrer los pasillos que me dirigían hacia el despacho de dirección, no me podía quedar con mi frustración dentro. Unos pasillos que con la llegada de la noche se hacían aún más largos, donde solo unas pequeñas lamparas en el techo y los tenues rayos de luz de los ventanucos de las puertas de las aulas lo alumbraban.

Mientras caminaba con paso firme y decidido a plantear lo que yo creía que era insostenible, me paraba delante de algunas aulas y miraba por el ventanuco como un puñado de alumnos atendían sin pestañear a las clases magistrales de su profe, todos colocados en fila, mirando hacia la pizarra y correctamente alineados. Algo me chirriaba en todo ello.

Me senté suavemente, como no queriendo arrugar aquel sillón de piel brillante y terso. ¡¡ Cuéntame !!.

Nunca pensé que una sola palabra pudiera dejarte al borde del abismo. Mientras venía por los pasillos y cruzaba el frió patio que separaba las aulas del despacho de dirección me había venido preparando mi discurso convincente para intentar desmontar cualquier argumento que me dejará en la misma situación, pero cuando esa única palabra sonó todo mi discurso desapareció de un golpe, como si él mismo intuyera que no era creíble y que “más vale una retirada a tiempo que una derrota”.

Estaba delante quien me iba a oir, con mi mente en blanco y con la obligación de darle una razón de porque había solicitado hablar con ella. Mis neuronas intentaban encontrar entre las gavetas de mi cerebro una frase que me sacara exitoso del momento, pero mis nervios me atenazaron su surgió mi yo, mis labios pronunciaron el verdadero reflejo de mi pensamiento: ” ¿ a quien se le ocurrió la idea de asignar a la asignatura de informática una clase donde no hay ordenadores ?”.

Una sensación agridulce me invadió, había dicho lo que sentía pero solo llevaba un mes trabajando en mi primer trabajo. Miles de dudas me surgieron en décimas de segundo. ¿ qué he hecho ? ¡¡¡ dios mio !!! , porqué no mantendré mi boca cerrada. Rápidamente un sudor frió me cubrió.

No recibía respuesta alguna.

Lo sabía, lo sabía tenia que haberme callado y dar mi clase donde me habían asignado. Seguía sin escuchar nada. En un pequeño resquicio que mi cerebro dejo de bloquearse me di cuenta de que solo habían pasado unos segundos desde que yo había hablado.

Giró su sillón un par de veces, como queriéndose acomodar un poco más para luego atiborrarme de sus argumentos cuando se oyó un “eso mismo digo yo, mañana mismo te pones en contacto con el jefe de estudios y que te cambien de clase”.

Autor Pedro Báez Díaz (@pedrobaezdiaz)

Pedro Báez Díaz (@pedrobaezdiaz) has written 105 post in this blog.

Máster Executive, Community Management y Dirección de Redes Sociales en la Empresa por la Universitat d’Alacant. Técnico Superior de Informática de Gestión. Manager del CIDECAN, Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial de Canarias. Profesor de Tecnología de la Información y la Comunicación en Bricham International University y European School of Management of Tenerife (BBA y MBA) y Profesor titular de los cursos “Las redes sociales para la empresa” y "El Blog profesional" en CEOE. Director Académico y profesor de Programa Superior de Gestor de Redes Sociales y Comunidades Digitales de la Escuela Superior de las islas canarias (ENIC). Dinamizador y Gestor de Redes Sociales (marcas, productos, empresas y personas). Experto en Formación e-learning y b-learning en entorno moodle. Administrador de sistemas del Centro Comercial El Trompo y de Construcciones Industriales de Tenerife (COINTE). Ponente especializado en la creación del “Yo DIgital” y “La actividad de las empresas en las redes sociales” con las que participó el “Proyecto Alóngate”, “I Encuentro Sectorial de Social Media en Canarias”, “Martes Digital del Instituto ISIE”, “Ayuntamientos 2.0″, “Adejetec 2012 y 2013″ y en la Tenerife Lan Party 2k12, 2k13 y 2K14 @pedrobaezdiaz

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